Defensa
En una nación grande las FF.AA. están estrictamente bajo control civil y plenamente integradas a la vida democrática, como una parte esencial del Estado argentino y un baluarte en el sostenimiento de nuestras libertades individuales.
América Latina es un continente pacífico, y la democratización de la región, junto con la profundización de los vínculos y acuerdos comerciales, ha limitado las hipótesis de conflicto con nuestros vecinos. Por otro lado, el cambio en la estructura internacional (caída relativa de la hegemonía del principal polo de poder internacional) y el surgimiento de nuevos riesgos, como el terrorismo y el narcotráfico internacional, están provocando reacomodamientos en la situación regional. El gasto militar en América Latina aumentó un 91% entre 2003 y 2008; Brasil y Chile modernizaron y profesionalizaron sus fuerzas armadas, pero Argentina mantuvo una política de desinversión crónica. Mientras Brasil gasta 1,7% del PBI en defensa y Chile 3,7%, la Argentina está por debajo del 1% (y sólo 0,25% del mismo se asignó en 2008 a inversión, mientras que Chile invierte un 24%.)
En este contexto, urge realizar un plan estratégico de defensa que contemple las amenazas, oportunidades y riesgos potenciales atendiendo al interés nacional. Este plan debería apuntar a lograr la autonomía en la obtención de inteligencia estratégica a través de la inversión satelital, la radarización y el uso de nuevas tecnologías, la profesionalización del personal de las FFAA (capacitándolo para los riesgos del siglo XXI) y la inversión en material bélico con tecnología de punta y ajustado a nuestras necesidades de defensa.
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