Gestión pública
Un país para todos requiere de una gestión pública honesta, eficaz y con real vocación de ser parte de la construcción de una nación grande. Para ello, hay que jerarquizar el trabajo del funcionario público, creando una burocracia estable y capacitada en todos los niveles del Estado. Distintos estudios han demostrado que una “economía del reconocimiento”, donde el Estado y la sociedad reconocen la importancia del funcionario público, es crucial para crear un cuerpo de personas capaz de llevar adelante una gestión pública de excelencia cualquier sea el gobierno de turno. Los funcionarios públicos tienen que ser bien remunerados en función de sus responsabilidades para atraer personas con talento y reducir la corrupción, y tienen que cumplir estrictamente con las obligaciones asociadas a sus cargos.
En el marco de un proceso de reconstrucción del Estado Nacional como unidad administrativa, deberán establecerse reglas claras y homogéneas en materia de recursos humanos y compras, procurando incorporar todos los avances que permitan hacer eficiente los procesos, asegurando la debida transparencia. Los ejes conductores deberán ser la informatización de los procedimientos administrativos, la evaluación de las áreas de gobierno y sus empleados por resultados obtenidos, promociones y ascensos de los empleados públicos sobre la base del mérito, la capacitación del empleado público, la profesionalización de la carrera administrativa y un shock de transparencia presupuestaria de las áreas, con rendiciones de cuentas periódicas.
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