Promoción de las exportaciones
Una nación grande se esfuerza por producir más y mejor de manera de poder satisfacer al mercado interno e insertarse internacionalmente, generando más y mejores empleos. En la última década, Argentina ha atravesado un significativo proceso de internacionalización vinculado al desarrollo de la economía global pero desaprovechando muchas oportunidades. En un marco general de aislamiento internacional, han coexistido esfuerzos de promoción de las exportaciones con prohibiciones de hecho a la exportación y restricciones al crecimiento de la oferta.
Además de impulsar la producción (con un marco macroeconómico estable, con inversiones e infraestructura que reduzcan costos logísticos y nos integren con la región), el Estado debe fomentar la inserción internacional a través de negociaciones comerciales que defiendan la producción nacional y mediante una promoción efectiva y moderna de las exportaciones. La clave es establecer reglas de juego claras y estables, tanto para estimular la inversión en Argentina como para aumentar la confianza de compradores externos para establecer relaciones de largo plazo.
Entre otros, los principales ejes de mejora deberían ser:
- Profundizar y potenciar el mapa productivo argentino, diversificando exportaciones a través del apoyo a las economías regionales. En este sentido, es fundamental agregar valor en origen e incorporar tecnología a la producción agroindustrial. Debemos fomentar además la exportación de servicios de alto valor agregado desarrollados en todos los centros urbanos del país.
- Trabajar sobre nuevos mecanismos de “clusterización” en todo el país, aprovechando las importantes cadenas de valor, a través de la utilización de mano de obra calificada y recursos naturales únicos que nos diferencian de otros productores internacionales.
- Desarrollar una política verdaderamente federal de promoción de exportaciones, articulando los esfuerzos existentes de manera ordenada y eficiente y sumando inteligencia competitiva a todo el proceso para trabajar en conjunto a través de los niveles nacional, regional, provincial y municipal.
- Repensar y reorganizar el trabajo de la Fundación Export.Ar. Es necesario ofrecer herramientas modernas que atiendan a los desafíos de los nuevos sectores exportadores; es urgente aprovechar las mejoras que ofrecen las nuevas tecnologías. Hace falta fortalecer a la red de embajadas argentinas en el mundo, estableciendo metas claras en materia de servicios ofrecidos a los exportadores. Es necesario también involucrar activamente al sector privado organizado en cámaras sectoriales y multisectoriales, ampliando la cobertura a muchas más empresas para que los beneficios lleguen a todos.
- Financiar y apoyar a los exportadores Pymes, a través de una oferta real de créditos a la exportación y programas que alienten su inserción internacional. Las Pymes argentinas generan gran parte del empleo del país y están dispuestas a apostar por la innovación en un marco de estabilidad y con herramientas que apalanquen su crecimiento.
- Optimizar y mejorar las condiciones operativas aduaneras, generando reglas de juego claras y evitando penalizar el esfuerzo que realizan las empresas para exportar. Muchas veces las barreras comienzan fronteras adentro cuando los empresarios locales deben superar diversos obstáculos a la exportación o importación de sus productos con mecanismos poco claros, costosos e irregulares que aumentan la imprevisibilidad y disminuyen su motivación comercial.
Con el crecimiento de la India, China y Brasil, Argentina tiene una gran oportunidad para que sus exportaciones aumenten, se diversifiquen y contengan más valor agregado y trabajo argentinos. Para ello es necesario avanzar en los ejes mencionados estableciendo una política de largo plazo, más federal y con mayor impacto internacional y en el empleo local.